Esta es la segunda parte de la entrevista. 

Por Tatiana Romero (Laboratoria Nodo Europa-Sur)

 

Labo: Desde la llegada de Trump al poder se ha recrudecido la criminalización de las comunidades migrantes y de la diáspora, ¿cómo están resistiendo a estos ataques? 

Shellyne: Esto está fucking cabrón. 

Estamos bregando para prevenir la represión, pero se nos hace muy difícil porque la gente llega a las cortes y ahí los detienen y se los llevan. Es un llamado generalizado que se está haciendo a que la población migrante vaya a presentarse frente a un juez para ahí agarrarte. ¿Cómo bregar con eso? Yo estaba haciendo acompañamientos y dejé de hacerlo porque ya no podía soportar ver a las personas llorando en las cortes, me entran ganas de tirar puños, de pelear y eso no sirve para mejorar la situación, así que yo ya no estoy ahí. Es un trabajo de apoyo y acompañamiento muy importante el que se está haciendo en las cortes, en el trámite de papeles.

En los barrios lo que estamos haciendo es organizar ICE watch porque lo que se quiere es tener una respuesta rápida a nivel barrial y comunitario para poder controlar a nivel local en dónde se están haciendo las redadas, porque Nueva York es una ciudad muy grande, no puedes manejar esto por medio de un chat. 

Existe el miedo de que manden a la Guardia Nacional como han hecho en Chicago y Los Ángeles. Los Ángeles es ya una ciudad mexicana, la gente se tiró a las calles a pelear, a luchar; en Chicago en cambio sucedió todo de un momento a otro, llegaron por la noche los helicópteros, armaron un show tremendo. De esas dos ciudades aprendimos que la forma de organizarnos es barrio por barrio y bloque por bloque. En lugar de tener una red de organizadores y activistas que se creen Batman y que van a llegar a todos los lugares y a cualquier cosa que pasa, -algo que no tiene sentido-, hay que entrar a los barrios a organizar y a enseñar cómo luchar a pequeña escala contra ICE. Sucede algo con ICE y es que si te opones a detenciones, se considera un delito de terrorismo doméstico y puedes ir a la cárcel, o terminar asesinada. Desde las organizaciones no queremos poner a más personas de nuestra comunidad en peligro, la respuesta es organizar los negocios para que puedan usar sus trastiendas para esconder a la gente cuando llega ICE. Estamos organizándonos desde abajo y a través de los pitazos con silbatos. Estamos comprando miles de silbatos y estamos repartiéndolos en las calles y construyendo códigos con los silbatazos para saber si está ocurriendo un arresto o si están en las calles, para que la gente o se asome a las ventanas, o se esconda, o salga a las calles para enfrentarlos si puedes tomar los riesgos de poner el cuerpo. Tenemos que llenar las calles para que no se puedan mover, para que no tengan margen de maniobra. 

Es tan grave la situación y estamos tan en riesgo de un despliegue de la Guardia Nacional, que incluso hay congresistas haciendo videos en los que dicen a los militares que no tiene que seguir órdenes que son ilegales; porque ahora mismo hay una pelea judicial entre Trump y los alcaldes y gobernadores de los estados que defienden que es ilegal mandar al ejército a reprimir al pueblo americano, que es inconstitucional. 

 

Labo: ¿Qué papel tiene la comunidad en la organización contra ICE?

Shellyne: Ahora mismo todas estamos bajo vigilancia del Estado, todos los videos que se están subiendo a las redes, en donde se ven las redadas y las detenciones son una parte, pero las activistas, las organizadoras, no están subiendo nada en sus redes porque sabemos que hay gente a la que se está desapareciendo. Hay campos de trabajo forzado. A la gente no se la está deportando, se la está llevando a campos de trabajo en Louisiana, Texas. Se pierden por meses, los torturan para que firmen la orden de deportación si no la quieren firmar. 

Esta situación hace que la organización se de por fuera de las redes sociales, que se haga en el cotidiano. Por ejemplo en Chicago se están construyendo grupos de apoyo mutuo, por ejemplo, si tu no puedes salir a la calle, alguien con papeles va a buscar a tus niñes para llevarles y recogerles de la escuela; haciéndoles las compras en los supermercados, en las farmacias. Es ir caso por caso, barrio por barrio. En Los Ángeles, los jóvenes con papeles están saliendo a vender lo que antes vendían sus padres y que no pueden salir más a trabajar porque están bajo amenaza. Desafortunadamente los jóvenes están completamente atravesados por las situaciones de sus padres y madres. Esto es la organización logística para sostener la vida, que aunque no sea viable a largo plazo, es una práctica que ahora mismo nos está enseñando otra vez cómo vivir dependiendo uno del otro y esto es bien importante, los lazos y tejidos comunitarios que se están formando bajo las amenazas del Estado. Como esto va pa largo, a ver qué nos puede enseñar vivir de forma interdependiente. 

 

Labo: En la organización comunitaria, ¿qué papel desempeñan las mujeres y las disidencias y personas queer? 

Shellyne: Las mujeres y las personas queer forman la mayoría de las organizaciones comunitarias. Somos la mayoría, esto es así. 

Desde la perspectiva de ser una persona negra yo creo que nos hacen falta los hombres; porque o están en la cárcel, o están vendidos o están trabajando para ellos mismos como guardias o como policías, o están en las calles llenándose los bolsillos. La idea de cuidados no la tienen, pero nos hacen falta, porque forman parte de nuestras comunidades. Se siente que no están ahí, que cuando salimos a las calles a luchar siempre somos mujeres y personas queers, y nosotras aguantamos mucho y hacemos mucho, pero creo que, en mi experiencia como persona negra, esto es lo que hace el patriarcado, que ellos ni se vean ni se sientan involucrados con el colectivo, porque están entrenados para eso. Aquí para la comunidad negra de EEUU, todos nuestros soldados están en la cárcel, pero ni ellos mismos saben que son los soldados. La derecha ha producido hombres entrenados para matar, por el ejército, por tradición de cazadores y a nosotras las mujeres y las personas queer nos va a tocar enfrentarnos a ellos. A los hombres que no están ni en la cárcel ni vendidos, les va a tocar tomar decisiones, pero primero tienen que transformar su pensamiento patriarcal. 

 

Labo: En un mundo cada vez más securitizado, ¿cómo sostenemos la utopía abolicionista? 

Shellyne: Ver juntas la palabra utopía y abolicionismo duele, porque se siente más que nunca imposible. Yo no puedo pensar en que el abolicionismo es una utopía, sino algo que crece desde abajo y a nivel local, entre dos personas, entre cinco personas, entre un bloque, una avenida, una sección del barrio, el barrio entero, entre barrios y así consecutivamente desde abajo. El abolicionismo no se puede pensar desde arriba, porque es una transformación que tiene que pasar dentro de una misma y es una práctica. Las prácticas abolicionistas tienen que venir de dentro. 

Para mí el abolicionismo no tiene tanto que ver con la cárcel, sino con la construcción de un mundo nuevo. Romper con el capitalismo, el imperialismo, para poder construir ese mundo nuevo en el que no se solucione todo con el castigo. 

 

Labo: ¿Qué necesitamos para sostener las luchas? 

Shellyne: Necesitamos tiempo, necesitamos cuidados. Necesitamos disciplina y consistencia política. Necesitamos práctica, practicar cómo es vivir juntos, en comunidad, porque el capitalismo está dentro de nuestros cuerpos y dirige como nos movemos, pensamos, todo. Está dentro de nosotras, entonces tenemos que practicar vivir y ser diferentes. 

 

Labo: ¿Cuál es la relación entre autodefensa y organización?

Shellyne: Una depende de la otra. La autodefensa depende de la organización. En temas de cómo organizamos la autodefensa, a cada cual según sus fuerzas. Hay personas que prefieren la acción directa y hay quienes son más para la organización comunitaria para educar políticamente y todo el mundo debe poder decidir qué quiere hacer, dónde está su fuerza y entender en dónde no se sienten bien.

Pero autodefensa y organización no son lo mismo, yo creo que la autodefensa depende de la organización, tú no puedes defender nada si no estás organizada. Ni a ti misma, ni a tu comunidad.