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Los territorios domésticos, los territorios campesinos y comunitarios, los territorios de los pueblos originarios y los territorios del trabajo precario, popular, migrante y callejero han quedado normalmente fuera de lo que se entiende por “trabajo”, y por lo tanto de lo sindical, subordinados e invisibilizados por el trabajo asalariado masculino blanco. Queremos insistir, explorar y organizarnos desde la interpelación feminista “¿cuál es tu huelga?”, que ha permitido romper las fronteras entre producción y reproducción, y pensar nuevas relaciones entre sindicalismo y comunidad.

En estos años, el movimiento feminista transnacional ha tomado como bandera la lucha contra la deuda. Hemos gritado y escrito en las paredes: ¡Vivas, libres y desendeudadas nos queremos! ¡Nosotras contra la deuda! ¡Nos deben una vida! ¡No debemos, no pagamos!. Nos proponemos hacer un mapeo y relevamiento de las luchas contra el extractivismo financiero en distintos territorios y encontrar sus puntos de conexión, desde los procesos de urbanización en las periferias de Buenos Aires hasta la lucha contra los desahucios en Madrid, pasando por los procesos de despojo de servicios públicos y de endeudamiento público y privado.

Tras más de una década de luchas y movilizaciones emancipatorias (mareas feministas internacionales, autodeterminación trans transversal, levantamientos indígenas y estallidos populares, movimientos destituyentes como la larga primavera árabe o las tomas de plazas, Black Lives Matter, etc.), vivimos un momento contrarrevolucionario, de rearme bélico, extractivismo desbocado y restauración patriarcal. Cada vez más zonas del planeta son construidas como zonas de sacrificio, laboratorios de la gobernanza securitaria y necropolítica y cada vez más poblaciones son tratadas como desechables. La lógica de la guerra permanente nos obliga a correr en la oscuridad, ensordecidas por el tronar de las bombas materiales y simbólicas. Pero es justo en momentos como este que debemos encontrar espacios de reflexión y análisis. Nos proponemos mapear a nivel trasnacional las formas de esta contraofensiva para producir conceptualizaciones y diagnósticos sobre la alianza entre neoliberalismo y fuerzas supremacistas y patriarcales y encontrar la vía de salida al horror, afirmando la potencia de vida, nuestras capacidades de tejer y sostener otros mundos.

“Ni una menos” fue un grito que hace más de una década sacudió nuestras geografías, activando un nuevo impulso feminista a escala global. La politización de la violencia patriarcal contra las mujeres y personas generodisidentes ha ido de la mano de la visibilización de cómo esta violencia se entrecruza con otras de raíz económica y colonial. Desde la apuesta por una justicia transformadora, que no refuerce la lógica punitiva del Estado ni haga crecer la ya agigantada industria carcelaria, desde una escucha comprometida a quienes viven en primera persona los efectos letales de la criminalización de la pobreza, queremos explorar modos de acompañamiento y reparación del daño que deshagan a un mismo tiempo la matriz patriarcal y racista de la dominación y rompan la cadena de reproducción de las violencias.

Desde las luchas feministas y populares, el trabajo de cuidados y de sostenimiento cotidiano de la vida se ha puesto continuamente en el centro como dinámica de supervivencia en las crisis, pero también como práctica del vínculo y las alianzas, como fuente de resistencia contra las dinámicas extractivistas y como lógica antagónica a la acumulación de beneficio. En el momento en que se reconoce que la explotación (y la lucha contra ella) no se realiza únicamente sobre el trabajo asalariado sino también, y ante todo, sobre la reproducción social (la propia sociedad) al igual que sobre los ecosistemas naturales y humanos, el campo de batalla se ensancha e incluye ámbitos antes invisibilizados.

La migración, en medio de un sistema que expulsa, endeuda y despoja, es un lugar, físico y simbólico, en donde cada vez más es urgente poner la vida en el centro. Les migrantes, personas y cuerpos racializados, trans, como parte integral de las cadenas globales de cuidados, sostienen economías enteras sobre sus hombros. hay un constante tejer supervivencias en medio de la precarización y la violencia estructural. El capitalismo, que desplaza comunidades enteras de sus territorios y levanta fronteras internas que nos clasifican, vigila al tiempo que criminaliza y deshumaniza los cuerpos que migran.

Frente a esta maquinaria, desde La Laboratoria, politizamos las fronteras:las señalamos, las desobedecemos y las convertimos también en posibilidad de otros horizontes.

¿Cómo articular reflexiones y prácticas feministas capaces de afrontar los desafíos que nos plantea a escala planetaria el régimen de guerra, las cadenas globales de suministro, la fronterización, el cambio climático y la restauración patriarcal? ¿Qué tipo de ensamblajes situados necesitamos para ello? Entendemos el internacionalismo como un método concreto desde el que afrontar estas preguntas, profundizando en la lectura feminista del contexto actual desde una mirada situada y translocal, produciendo diagnósticos en movimiento, poniendo en circulación claves analíticas, intensificando las conversaciones y contribuyendo a la circulación de saberes y modos de hacer de abajo a abajo, en una dinámica virtuosa que refuerce las tramas de cooperación entre personas y colectivas feministas que combinan el arraigo territorial con la mirada global.

Si el patriarcado es un régimen de propiedad y jerarquía, la infancia es uno de sus territorios más codiciados. Hoy, cuando la restauración patriarcal se apropia de la palabra “familia” y se erige en protectora de las infancias mientras sostiene el orden que las vulnera, se vuelve urgente disputar desde los feminismos ese campo sin entregar la maternidad al enemigo. Nos interesan las maternidades en plural, no como destino ni como pedestal moral, sino como potencia colectiva de conflicto con el poder: las Madres de Plaza de Mayo, las madres buscadoras, las madres que se bregan con la precariedad en las periferias, las que enfrentan el racismo institucional, las madres protectoras. Experiencias que hacen del cuidado una práctica de resistencia, que politizan la defensa de la vida y que obligan a pensar juntas qué infancias se protegen, cuáles se dejan caer y qué formas de justicia, escucha y reparación necesitamos construir.

2020-07-27T16:01:11+02:00

Debate #Luchasporlavida

Rafaela Pimentel y Marta Malo. La Editorial Traficantes de Sueños tenía previsto publicar este mes Los talleres ocultos del capital. Un mapa para la izquierda, una compilación de artículos de Nancy Fraser en los que analiza las condiciones de posibilidad subyacentes a la economía visible, "productiva": los procesos de reproducción asimétricos en cuanto al género, la dinámica racializada y de clase de la expropiación así como la [...]

2022-02-03T16:54:06+01:00

Lectura feminista de la deuda

Verónica Gago y Luci Cavallero. Cuando decimos ¡Vivas, libres y desendeudadas nos queremos!, desde el feminismo se impulsa un movimiento de politización y colectivización del problema financiero que tiene un triple vector de radicalidad: 1) le pone cuerpo y narración concreta a la abstracción financiera; 2) asocia el problema de la deuda a las violencias contra los cuerpos feminizados, ya que vincula el endeudamiento [...]