La migración, en medio de un sistema que expulsa, endeuda y despoja, es un lugar, físico y simbólico, en donde cada vez más es urgente poner la vida en el centro. Les migrantes, personas y cuerpos racializados, trans, como parte integral de las cadenas globales de cuidados, sostienen economías enteras sobre sus hombros. hay un constante tejer supervivencias en medio de la precarización y la violencia estructural. El capitalismo, que desplaza comunidades enteras de sus territorios y levanta fronteras internas que nos clasifican, vigila al tiempo que criminaliza y deshumaniza los cuerpos que migran.
Frente a esta maquinaria, desde La Laboratoria, politizamos las fronteras:las señalamos, las desobedecemos y las convertimos también en posibilidad de otros horizontes.