“Ni una menos” fue un grito que hace más de una década sacudió nuestras geografías, activando un nuevo impulso feminista a escala global. La politización de la violencia patriarcal contra las mujeres y personas generodisidentes ha ido de la mano de la visibilización de cómo esta violencia se entrecruza con otras de raíz económica y colonial. Desde la apuesta por una justicia transformadora, que no refuerce la lógica punitiva del Estado ni haga crecer la ya agigantada industria carcelaria, desde una escucha comprometida a quienes viven en primera persona los efectos letales de la criminalización de la pobreza, queremos explorar modos de acompañamiento y reparación del daño que deshagan a un mismo tiempo la matriz patriarcal y racista de la dominación y rompan la cadena de reproducción de las violencias.